Video

El alto grado de contenido icónico que nos presenta nuestra, las continuas referencias visuales que nos bombardean día a día y nuestra pertenencia a una sociedad plural y digital, donde la nueva herramienta que ha revolucionado la humanidad ha sido Internet, motor de cambios sociales, políticos y culturales, hace de todo una red donde comunicarse es fácil, relacionarse es simple.

Continuamente Llenamos perfiles donde se vive una vida paralela virtual, el facebook nos congrega a todos en eventos de ultima hora y multitudinarios. Pero en las redes sociales una novedad no dura más de tres días y eso es una realidad que está formando una nueva.

La tendencia nos convierte en esclavos de lo reciente, tapando la idea de perdurable y eterno frente lo efímero y rápido, si no se sabe usar, valorar y actuar, el acercamiento de la continua necesidad de comunicación nos modifica constantemente llegando a ser un fenómeno mundial, la conocida comunicación de masas.

Por lo tanto la continua vulgarización de nuestra imagen nos posiciona en consumidores agresivos y devoradores de falsas realidades que nos alejan de lo básico, de nuestra necesidad de comunicación y expresión, de lo que el acto de comunicar conlleva la relación que emisor y receptor pactan para entenderse y no devorarse de manera centrípeta a través de la imagen continua y alienadora que nos subordina, propiciando un discurso barato, en el que todo vale, el criterio no existe, convirtiendo la necesidad de expresión en un mero hecho sin valor.

La ansiedad de devorar más y más imagen, más y más bosques, más y más dinero, más y más recursos, más y más desempleo, más y más, sinónimo de nuestro siglo que comienza y que recoge la tradición de un siglo 20 marcado por el inicio de la revolución tecnológica y digital.

“La tendencia nos convierte en esclavos de lo reciente”

Pero en las redes sociales una novedad no dura más de tres días y eso es una realidad que está formando una nueva.